calamaro’s road

del descenso a los infiernos del alma de un juglar empedernido, canalla, devastador en sus sentimientos, incapaz de vivir de otra manera, sincero, caótico y en constante contradicción, y así lentamente en su letargo pasan los aviones, “menos mal que está nublado”, dijo y luego se largó. Andrés vino un día a verme y no puedo decir más que me maltrató, decir en su defensa que el maltratador fui yo mismo, pero su música fue la coartada. de su desgarro hice el mío, como un cojín mullido asumí sus frases como las de mi pesar. tengo que reconocerlo, sentimentalmente hablando he sido lento, jurásico, sin una supervivencia cierta. en la post adolescencia los mezclé a Serrat con los cuatro de Liverpool, de eso hice sombras, en la llama realmente danzaban los Clash, los Smith, Ramones y Sex Pistols, nunca los reconocí, digamos que trataba de gustar, hasta los veinte, en los que descubrí que ya no valía la pena gustar. música sin más, hasta Calamaro, hasta mil cigarrillos en soledad, escondido del mundo y escondido de mi, en una zona aséptica, tan neutra que ni yo me daba cuenta de perder el tiempo, otra vez lento ante cambio. en algún punto de aquel camino me sentí hasta bello, muy críptico, pero de mi incomprensión hacía una bandera, quería ser o presumía ser DIFERENTE, y entonces llegó, “deprímanse!!!, es la mejor medicina para volver a nacer, o tal vez perecer”. la terapia incluyó en mi una nueva fórmula: “vulgaridad”, descubrí que era terriblemente vulgar, pero en un sentido cotidiano, natural, todo lo contrario de aberrante, era tan sólo como muchísimos seres humanos, incluso más afortunado. tardé tiempo en llegar a la solución, pero el análisis había amanecido en mi percepción, y desde algún punto de vista, había sabio perdonar y me había sabido perdonar….

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calamaro’s road

vinyl | book

image2106672734.jpgfnac…. stop
vinils stop… interpol (melancòlics? veurem….) …stop….love of lesbian (seamus urbanita moderno imdependiente… a litle bit, seamus)…stop… futurheads (tralleros i “trasnochados”, I like it) stop.
llibre stop… el cau del conill de cristian segura (bestseller català? perhaps)…stop.

vinyl | book

el paseo

El dolor se inmiscuye en las diminutas grietas de la estatua. El sol brilla en este soleado mes de invierno, la música suena, Mick Jagger transita entre murmullos y gritos de aliento, en aquel humeante local de Georgia. El viento me ruge, ladea mis intenciones de ser obtuso, lejano, en aquel mar olas, blues, jarabe de palo, mientras canta y canta, con sus coros, el sol luce, me quema, transluce y me hace sonreir, que visto lo visto, es un lujo muy escaso. Algo se derrumba, alguien sufre, mientras prosigo ese camino por el ensanche barcelonés. Han visto los dientes del caimán, Mick Jagger coloca su borracha lengua entre las notas de las cuerdas de una guitarra. La estatua gime al viento, y tengo miedo, acompañado me escabullo lejos del recuerdo eterno de una mujer que bailaba conmigo un tango a través del salón, que me reñía por mi temor al museo de máscaras africanas. Hoy busco la máscara, para mirar por el hueco de ojo hacía el sol que ahora me sonríe, y sin más siento el sollozo, cosas que me hacen llorar, que me liberan, que me hacen tan libre, la lágrima es mi libertad, y la estatua llora, a través del rabillo del ojo, busco y busco, entre mis cejas, un ceño fruncido, curioso, lo admito, soy de los que se está mirando, desde otro lugar, me miro, sin reflejo pero con visión externa, me acerco al museo, siempre Jagger, siempre con esa melodía. Ya no lloro, observo y hoy me comería una rosquilla, apuraría un buen café americano, silbaría a un taxista, miraría al horizonte, sonreiría al sol y besaría las luces de la noche, esas que busco nublando la vista para conseguir el cuadro digital, de tres o cuatro colores, muy esenciales y puros. Mis hermanos imaginarios aún juegan cerca de la estatua, mis padres se besan en la barra de un bar, y Jagger ya no está… y el tiempo está de mi lado…

el paseo

sandwich de piña y cangrejo

image782407709.jpgsin saber de su existencia ya me repugna. albergaba esperanzas que realmente fuera una digresión de la mente, una pesadilla alimentaria o un dejavu de algo que más adelante existiría. pero en fin, existe, reflexiono, adquiero un hondo respiro, miro de soslayo el sandwich dentro de la jaula. pensar que para llegar a un sandwich de chorizo con queso (a este otro clásico prefiero no referirme hoy, el ya famoso CHORIQUESO) hay que pasar inexorablemente por el de piña con cangrejo. siento tristeza, ¿quien habrá inventado semejante mezcla?, un belga seguramente, un habitante de Brujas o de Amberes… me entran deseos de conocer al incauto que va a degustar dicho manjar, me gustaría poder mirarle a los ojos directamente para transmitirle que no está sólo en el equivocado bocado que ha tomado. la ONU debería regular este tipo de alimentos o al menos cargar con impuestos a quien este produciéndolos.

sandwich de piña y cangrejo

tarde de lunes

image1606422141.jpgtardes en el barrio de gracia, tardes oscuras que no nocturnas, tarde fría que arropo en un café junto a un agua natural, un punta fina de muggi, el sempiterno drum y pocas ansias de asistir a mi curso semanal de guión cinematográfico. lunes, siempre lunes durante todo el lunes, poco intenso, fútil y desalmado. calo brasas, sorbo, me dejo envolver por voces vecinas y soflidos de una cafetera ejecutando sus procesos. creo que me acercaré a la barra, pagaré, asistiré al retrete y finalmente me diluiré hasta una pequeña habitación junto a díez persones quizás más motivadas que yo, al final tan sólo busco magias que me asalten y hagan de mi alguien con más fuego este lunes por la tarde.

tarde de lunes

nadie supo

nadie supo de ella, una mañana de agosto, se la vio desfilar por el sendero, mientras el viento arremolinaba ondas de polvo y arena. dijeron que tan sólo se hacía acompañar por una maleta y una pamela que aseguraba contra su cabeza con su mano libre. tras de si dejó al acaudalado financiero casado y con hijos, y  a un grotesco mecánico, que la había manchado de moratones y pasionales vaivenes llenos de celos y alcohol.

nadie supo de ella, mientras su carmín aún dibujaba una mariposa en unas de las copas del Foxy Club, mientras su perfume aún podía sentirse en los recovecos de un reservado y su lencería colgaba abandonada en el patio interior del edificio Madison. Sus huellas eran nocturnas, suaves y cálidas como lo había sido sus presencias, lánguidas y llenas de desidia. jamás aceptó que la amaran, jamás lograron arrebatarle un te quiero, jamás quiso ser esta ni la otra, tan sólo quiso transitar, dejar que la segundera avanzara y tuviera que abandonar su estadio de anemia emocional, lejos de sentir el reflejo que a los demás conmovía hasta la locura.

nadie supo de ella, y allí me encontraba, sólo, revisando sus pertenencias abandonadas. echando un vistazo a su habitación, repleta de moscas y bochorno estival. el financiero reposaba sobre una de las butacas de la entrada, con un lirio en la solapa y una mirada de piedra, como vislumbrando más allá de las paredes, buscando el sendero, ansiando entender la traición. una daga plateada su hundía en su pecho, hasta la base de nacar, dos o tres horas debía hacer de su muerte, de su última conquista, la muerte. pobre bertrand, pensé mientras repasaba su pose desde una posición inferior, acechando de cuclillas frente a la butaca. revisé el cajón de la mesita de noche, buscando algo inexistente, algo que la evadiera del crimen, algo que diera un vuelco a su culpabilidad, sin saberlo, ya estaba enamorado, y podía sentir su presencia. sentía una necesidad de estirarse en su lecho y compartir el tacto de sus sábanas, pero el cuerpo frío y desnudo de Ian Durie, el mecánico, me impedía concretas aquella excitación. está vez no había lirio ni adorno, el cuerpo yacía desnudo, musculado y sucio de toques de grasa. esta vez la sangre  formaba un charco definido entre el vientre y su sexo. sin más llamé a la comisaría y me preparé para la llegada de mis colegas, que llegaría y pondrían sus sucias manos sobre todo aquel despropósito.

nadie supo de ella, pregunté y pregunté, pero tan sólo el sendero y la dirección de su desaparición me fueron mostrados. mis compañeros iniciaron la búsqueda por los condados vecinos pero parecía que la tierra se la había tragado. cada día acudía al sendero a revisar posibles huellas y pistas, pero todos mis esfuerzos acabaron con una lucha entre el deber y mi pasión, y la mirada se me tornaba húmeda y vidriosa, llena de rabia y desesperación.

nadie supo de ella y pasaron meses, hasta que un día sonó el teléfono, primero un silencio que ocultaba una respiración, luego la verdad:

– ¿como estás? te he echado de menos.

– ¿eres tú? ¿donde estás? ¿estás bien? – le pregunté con atropello.

– lo siento, no podía seguir con todo aquello, tenía miedo de hacerte daño, era lo mejor.

– te quiero – le confesé al borde del llanto.

– ¿los has matado?

– si! están todos muertos!

la comunicación se cortó.

nadie supo

pepper

image1175401163.jpgregimen…. dia 5, fin de semana largo superado a base de alcachofa, filete, pechuga de pollo y como broche final ayuno nocturno para el último día.

hoy cena prevista en sociedad, para jueves noche y vuernes noche se prevee piña en la cena. suerte a los parcipantes…. seguiremos informando.

pepper